1. Luz de día, cerca de una ventana
Es lo que más cambia una foto. Pon el producto cerca de una ventana, de lado, sin que el sol le pegue directo. Apaga la luz del techo: mezclar luces amarillea las fotos.
2. Un fondo que no compita
Una pared blanca, una tela lisa o una mesa de madera clara. Lo mismo para todos tus productos: cuando el fondo se repite, el catálogo se ve profesional aunque las fotos sean de celular.
3. Mismo encuadre siempre
Vertical, el producto centrado y ocupando el mismo espacio en todas. En el catálogo las fichas tienen una proporción fija: si encuadras parejo, la cuadrícula se ve ordenada.
4. Dos fotos por producto
Una del producto completo y otra de un detalle: la textura, la etiqueta, el cierre. Esa segunda foto responde la pregunta que tu cliente iba a escribirte.
5. Limpia antes de disparar
Quita hilos, polvo y etiquetas colgando. Toma tres o cuatro fotos y elige la mejor; no te quedes con la primera.